Eluana morirá de sed y hambre…

… si alguien no lo impide.

Existen 5 argumentos básicos a favor de la eutanasia:

  • el derecho a la muerte digna, expresamente querida por quien padece sufrimientos atroces;
  • el derecho de cada cual a disponer de su propia vida, en uso de su libertad y autonomía individual;
  • la necesidad de regular una situación que existe de hecho. Ante el escándalo de su persistencia en la clandestinidad;
  • el progreso que representa suprimir la vida de los deficientes psíquicos profundos o de los enfermos en fase terminal, ya que se trataría de vidas que no pueden llamarse propiamente humanas;
  • la manifestación de solidaridad social que significa la eliminación de vidas sin sentido, que constituyen una dura carga para los familiares y para la propia sociedad

Está claro que Eluana no puede disponer de su propia vida, porque su situación de estado vegetativo persistente se lo impide. No parece que podamos estar seguros de que ella “sufre” y desde luego no consta una petición expresa por parte de la afectada en el sentido de no querer vivir (aunque parece ser que su padre sí lo afirma). No creo que a Eluana personalemente le preocupe si su situación se encaja en una norma legal que la regule o no.  Y desde luego, considerar un progreso el eliminar vidas de gente enferma o que sufre lleva por caminos que acaban en lugares con el lema en su entrada de “Arbeit macht frei“.

Arbeit Macht Frei

Arbeit Macht Frei

Quizá aquí nos encontramos con el último de los argumentos esgrimidos para la legalización de la eutanasia: eliminar vidas sin sentido que suponen una carga para los demás, la familia y la sociedad.

Todos los seres humanos tenemos necesidad de saber qué sentido tiene nuestra vida: es una pregunta que nos hacemos en algún momento. Algunos aplazan la cuestión, quizá porque se percatan que la respuesta puede tener consecuencias radicales para su modo de vida,  pero es como una sombra que nos sigue durante todo el tiempo que nuestro cuerpo permance en la tierra. Y la respuesta la tiene que encontrar cada uno, lo cual no implica que lo que se encuentre sea lo acertado… pero ahí sólo puede juzgar el afectado y su conciencia.

Sin entrar a juzgar la conciencia de nadie pienso que en este caso pesa mucho el ver sufrir a alguien que se quiere. En realidad no está muy claro que Eluana sufra. Cuestión muy interesante la que plantea Maurice Berstein en Bioethics Discussion Blog. ¿Cómo se expresa la dignidad en este caso? No voy a entrar en la cuestión porque habría que reflexionarla más en profundidad. Lo que me viene a la cabeza es que en una familia “normal” (tendré que aclarar qué es esto: papá y mamá se quieren y tienen hijos a los que quiere y todo el mundo se quiere entre ellos y cuidan unos de otros), cuando alguien está enfermo lo que se hace es quererle y cuidarle. Cuanto más enfermo más cariño y más cuidado.

La duda que me corroe es: si le aplicamos a Eluana la eutanasia para que no sufra y el método elegido es suspender la alimentación, ¿no sufrirá de hambre y de sed? Si la respuesta es sí, la estamos haciendo sufrir innecesariamente también. Si la respuesta es no porque no puede sufrir, no tiene sentido aplicarle la eutanasia para aliviar sus sufrimientos.

  1. Pocas horas después de publicar este post me entero de que Eluana ha muerto. Me temo que han hecho algo más que dejarla morir de hambre y de sed porque aunque es probable que su cuerpo ya estuviese muy debilitado es de esperar que el cuerpo humano aguante varios días sin agua y más de una semana sin comida. En paz descanse.

    • José Antonio
    • 12/02/09

    Francamente disiento sobre la mayoria de las opiniones reflejadas en este blog. Creo que falta la opinion de aquellos que creemos firmemente en la libertad de elección a la hora de encontrarse ante una situación de deterioro finalmente irreversible de su cuerpo. La repentina muerte de Eluana no hace más que indicar el tremendo deterioro que sufre el cuerpo tras 17 años de alimentación por sonda, úlceras de decúbito, infecciones por las diferentes medidas invasivas para el soporte, etc. Yo comparto claramente la visión del padre de Eluana que dijo que el cuerpo de su hija había sido “violado” durante 17 años a pesar de la petición expresa de ella tras visitar a un amigo que había entrado en coma vegetativo.
    No es mi deseo atacar a la iglesia católica, pero no se entiende que su jerarquia permitiera a Juan Pablo II no ir al hospital para evitar un empeoramiento fatal y alargar su enfermedad y sus limitaciones en el tiempo, pero si obligue a un pobre padre (que ya bastante sufrimiento tiene) hacer valer los deseos de su hija, refrendados por el tribunal supremo italiano. Si no nos creemos la version de uno … porque creernos la de los otros. En el fondo, todos los que nos dedicamos a asistir personas somos conscientes de la llegada del final de trayecto, y a la mayoria no nos gusta alargarlo porque si. No entiendo porque es diferente el caso de Eluana.
    Saludos

  2. Ante todo, muchas gracias por el comentario. Si faltan otros puntos de vista en el blog es por dos motivos: primero que el blog lo hago yo y lógicamente pongo mi punto de vista, y segundo que si nadie se anima a comentar nada a lo que digo es difícil que aparezcan otros puntos de vista. De todos modos y como ves no hay ningún inconveniente a que otros puntos de vista sean expuestos de modo respetuoso como es tu caso.
    Vayamos por partes.
    Yo también estoy de acuerdo en la libertad de no recibir un tratamiento agresivo ante una situación irremediable o irreversible. Quizá podemos no estar de acuerdo en si la nutrición y la hidratación son tratamiento o no. Creo que si para administrarla solo hace falta una sonda nasogástrica y una jeringa, no parece un tratamiento muy agresivo en un país europeo.
    Con respecto a la “repentina” muerte de Eluana admito que puede deberse al deterioro previo cuyo grado desconocemos, pero mi experiencia me dice que a la casualidades hay que transformalas en causalidades. No creo que haya que remover más el tema.
    El de Eluana y el de Juan Pablo II creo que son casos distintos. Los casos de bioética hay que conocerlos en sus detalles porque los pequeños matices a veces son determinantes en el juicio que hagamos de ellos. Aún así y conociendo ambos sólo por la prensa se ven varias diferencias. A Juan Pablo II se le trató varias veces en el hospital y ante una nueva necesidad de hospitalización decidió no volver a ingresar, pero que yo sepa no renunció al tratamiento que se le pudiese dar en su habitación.
    En el caso de Eluana dice su padre, (pero no aporta nada más) que ella dijo eso. Las leyes suelen pedir algo más “contundente” para según qué cosas. De ahí a decir que ha sido violada durante más de 17 años creo que es una exageración mediática. De todas formas aunque lo hubiese dicho ¿por qué no se la llevó a su casa y allí la dejó sin alimentación y sin agua hasta que muriese? Y aún así, no creo que a todo el mundo que no quiere comer deba dejar sin alimento: por ejemplo, las personas con anorexia nerviosa, las huelgas de hambre, etc. Las casuísticas son muy variadas pero al final se trata de dejar de morir de hambre a alguien y eso no es digno de ninguna persona, esté o no enferma, esté o no en coma. A los enfermos hay que cuidarles y alimentarles, darles de beber, lavarles, etc. es lo mínimo que hay que hacer con ellos.
    Espero haber aclarado algunos puntos (no trato de convencer a nadie sólo argumento lo que creo) y volver a ver tus opiniones por aquí.

    • José Antonio
    • 13/02/09

    Hola de nuevo. Sin duda este es un tema dificil en el que todos, seguro, tenemos momentos de duda. Sin duda, estoy totalmente de acuerdo, los dos casos son distintos pero en ambos casos prima la decisión individual, incluso en el caso de Eluana ya que no se puede dudar que su familia le dió todos los cuidados posibles mientras intentaban conseguir el cumplimiento de su petición en vida. Por que dudar de la certeza de esta petición si como dices tu podrían llevarsela a casa para que falleciera o sencillamente no tratar alguno de sus problemas a lo largo de esos años; o lo más drástico, sobornar a alguien para que le aplique una ilegal eutanasia activa. ¿Se puede decir que muere de hambre? Yo creo que no, ya que necesita inexorablemente un aparato que le suministre su dosis o a una persona que se la administre por la gastrostomia sumado a su situación de irrecuperabilidad. Me hablas de la huelga de hambre, pues si, yo creo que si uno está en sus “cabales” y no quiere comer, pues alla él. De hecho, sólo se les alimenta por orden judicial y yo no estoy de acuerdo salvo razones de fuerza mayor, sobre todo de índole política o social. La anorexia nerviosa es un problema psiquiátrico y por tanto no se cumple el criterio anterior por lo que si es posible que una orden judicial, como en cualquier paciente psiquiátrico, obligue a su alimentación.
    Como nota final, claro que a los pacientes hay que cuidarlos lo mejor posible, no tengo la menor duda. pero todos tenemos un final.

  3. Efectivamente los casos en bioética son muchas veces límite y es normal que se dude. Por eso es importante saber cuáles son esos límites. Si no hay límites, cerremos el chiringuito y dediquémones a otra cosa.
    Yo no dudo de que la familia de Eluana la haya cuidado lo mejor que han podido, ni de la buena intención tanto de su padre como de los que finalmente la atendieron para procurarle la muerte. Si no tuviesen buena intención también podríamos cerrar el chiringuito, pero dice el refrán de el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eluana no pidió (o no me consta a mi, no conozco bien el caso en los tribunales italianos) que la matasen, lo cual excluye que esto sea una eutanasia. Ella estaba inconsciente y no podía pedirla. Y no queda claro que sufriese el hambre y la sed (lo dudo mucho), lo que me lleva a concluir que el sufrimiento, en este caso, es de la familia, que también es muy respetable porque en estos casos la familia es la que carga con la responsabilidad, la duda, la congoja, la soledad, etc.
    Al final acabaremos en la que yo creo que es la cuestión clave en la eutanasia: ¿puede o no pedir que la maten? ¿puede o no matarse a sí misma una persona? ¿Se debe consentir y/o alentar ese tipo de conductas? ¿Asumiremos las consecuencias que esto tiene no sólo para los afectados sino para toda la sociedad? Como se ve la decisión de una persona individual afecta al resto de la sociedad, por eso no es sólo la libertad de ese individuo la que cuenta. Estamos todos en el mismo barco. No vale que apeles a la sociedad para que te cuiden, no te mientan, te atiendan, te quieran y luego te desentiendas de la sociedad cuando quieres algo para tí tan grave como es que deseas que te maten.
    Muchas gracias por el comentario discrepante. Yo hago el blog para aprender, para buscar yo mismo respuestas y si encima ayuda a otros a lo mismo, mejor. Eso se consigue mejor con comentarios que discrepan.

    • José Antonio
    • 16/02/09

    Como bien dices, el final de la cuestión está en el derecho que prima en cuanto al grado de libertad individual. Prima el derecho de la sociedad a prohibir la eutanasia, el cese de medidas de soporte, etc; o prima el derecho individual de cada persona a decidir su final. Estoy de acuerdo contigo en que todos nos movemos en la vida en torno al conjunto social, pero la “sociedad” es un conjunto de individuos, de personas que deciden aceptar un conjunto de normas de convivencia, esto es, una organización supuestamente basada en el respetuo mutuo y del colectivo. Por esta razón no debemos matarnos unos a otros y cuando uno mata se le aparta del colectivo o se le intenta “reeducar” (cosa que se demuestra casi imposible, por cierto).
    Aún asi, la sociedad es un conjunto de individuos y algunos pueden decidir libremente “abandonar” el grupo sin lesionar a nadie, sin perjudicar a ninguno de los otros miembros. Son personas que libremente deciden que ya no quieren estar en el conjunto. Quizás es un poco burda mi exposición pero creo que se entiende la idea. yo creo en la libertad individual para decidir libremente, y esto es lo determinante, cuando terminar el viaje por la vida. Claro está, Eluana, no estaba consciente al igual que otros pacientes en esos momentos y por eso la sociedad se dota de un sistema judicial para dirimir las diferencias. Valga el ejemplo de los Testigos de Jehová y su problema con la sangre. Si yo dejo un testamento vital u otro documento para aclarar mis deseos ante una situación crítica ¿Porque tiene que ser diferente la actitud si mis padres demuestran ante un juez que eso es lo que yo quería?
    En el fondo, los que nos dedicamos a la medicina sabemos, ante estos casos, cuando llega el final. Quizás nos falte formación para este momento, para afrontarlo mejor, pero a casi ninguno le gusta alargarlo innecesariamente.
    El debate final, el de la libertad individual o colectiva, el de las crencias personales, es el punto, como el del infinito matemático, indescifrable, pero al final, en ese debate, las decisiones son individuales.
    Saludos.

    • No se puede decir que una serie de individuos “abandona” sin lesionar a nadie: muchos no lo hacen por su voluntad (cada vez más cuanto más permisivos seamos, al tiempo) y otros no pueden hacerlo e implican a otros en la tarea. Si estos les ayudan están siendo lesionados porque quitándole la vida a alguien (aunque sea por compasión o aunque se lo pidan) cometen un acto indigno. Insisto: la dignidad no es algo a lo que se pueda renunciar, va con la persona, aunque esta cometa actos indignos. Yo también creo en la libertad individual pero cuando esta es simple capacidad de elección queda coja: la libertad debes utilizarla para autoconstruirte. Si te matas no construyes nada. La generalización de la eutanasia llevará a efectos como la destrucción de la medicina (eres un técnico que igual pones un antibiótico como un cóctel mortal), la desconfianza entre generaciones, la exclusión del más débil que se sentirá “obligado a no ser un estorbo”. Los casos límite como el de Eluana sirven para ir minando la resistencia de la sociedad ante algo que le repugna. Deben quedar islas con faros para orientar a la humanidad cuando esta acabe perdida entre la niebla (jo que poético me ha quedado esto!).

    • José Antonio
    • 17/02/09

    Pues si que quedó poético.
    La libertad individual conlleva la dignidad personal que cada uno quiera tener, incluido aquel que quiera ayudar a otra persona, no obliga, se decide libremente.
    Por otro lado, poco puedes “autoconstruirte” en estas situaciones, ya que siguiendo el simil de la construcción (en crisis en estos momentos) cada ladrillo que se pone, se cae inmediatamente junto al inferior. Se destruye más de lo que se construye. Todos sabemos que no se mantiene igual a los pacientes con nutrición enteral o parenteral que con un buen cocido masticado …. y por tanto mayor es el índice de morbilidad, de destrucción sin solución.
    Yo creo que la sociedad resiste buscando que sus elementos estén lo más “contentos y felices” que se pueda no con dolor y sufrimiento, por eso instituye soluciones para todos estos problemas, aunque son voluntarias y por supuesto, al que quiera ir hasta el final también se le ayuda y apoya. Simplemente respeta la libertad de decisión.
    Como decíamos antes, este es el “quiz” de toda la discusión.
    Un abrazo.

  4. Creo que la concepción de lo que es el hombre que tiene cada uno define en gran medida qué postura se toman ante estos casos. El hombre es trascendente o no. Ahí está el quiz de para qué la libertad o cómo usarla.
    Voy a dar por cerrado el tema (quiero decir que yo no le voy a dar más vueltas y te cedo el último comentario sobre el tema a ti) haciendo referencia al siguiente post de reacciones a la muerte de Eluana. Es una cita que creo que resume bastante bien mi punto de vista. Un saludo y mucha gracias por tus comentarios.
    https://cuestionesbioeticas.wordpress.com/2009/02/19/reacciones-a-la-muerte-de-eluana-1/

    • José Antonio
    • 20/02/09

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Estos temas reflejan la pluralidad de las personas, los diferentes puntos de vista ante la vida. Sin duda se llega a un punto en que la posición ideológica no permite proseguir con el debate ya que quedamos en punto muerto.
    Yo no comparto la opinión del post sobre el sentido global de la vida porque pienso que la vida se termina con la muerte, sin más. Si creo que la eutanasia es un acto de compasión siempre, por supuesto, que lo solicite el paciente, al igual que muchos tratamientos o cuidados que se le dan a las personas.
    No estoy de acuerdo, incluso me llega a ofender, que alguien defina la eutanasia como homicidio. Entre unos y otros sólo hay matices ideológicos pero todos, en el fondo, queremos lo mejor para nuestros pacientes.
    Bueno, me ha encantado este debate. Lo más positivo es contrastar amistosamente todas las ideas que es la única forma de encontrar soluciones, si las hay, a las grandes cuestiones.
    Saludos.

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